'Avatar', la gallina de los huevos de oro


Cuando James Cameron dejó de filmar películas durante 12 años tras el éxito obtenido con la sobrevalorada 'Titanic', todos los que habíamos crecido con 'Terminator' o 'Aliens, el Regreso' nos preguntamos por qué sería. El propio director afirmaba que volvería a dirigir cuando tuviera algo realmente innovador que ofrecer al mundo del celuloide y, aunque pueda parecer así, realmente nos queda la impresión de que a este hombre poco o nada le interesa el arte cinematográfico más allá de enriquecerse a base de buenas campañas de marketing. De hecho, con 'Avatar' y sus recientes declaraciones sobre la intención de dedicarse únicamente a una saga sobre los Na'vi, este nuevo George Lucas se ha destapado ante el público.

Año 2154. Jake Sully, un ex-marine condenado a vivir en una silla de ruedas, sigue siendo, a pesar de ello, un auténtico guerrero. Precisamente por ello ha sido designado para ir a Pandora, donde algunas empresas están extrayendo un mineral extraño que podría resolver la crisis energética de la Tierra. Para contrarrestar la toxicidad de la atmósfera de Pandora, se ha creado el programa Avatar, gracias al cual los seres humanos mantienen sus conciencias unidas a un avatar: un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Esos cuerpos han sido creados con ADN humano, mezclado con ADN de los nativos de Pandora, los Na'vi. Convertido en avatar, Jake puede caminar otra vez. Su misión consiste en infiltrarse entre los Na'vi, que se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. Pero cuando Neytiri, una bella Na'vi, salva la vida de Jake, todo cambia: Jake, tras superar ciertas pruebas, es admitido en su clan. Mientras tanto, los hombres esperan los resultados de la misión de Jake.



Con esta nueva versión de 'Pocahontas', Cameron intentó vender al público un novedoso, aunque ya se estuviera utilizando, formato con el ahora manido 3D. La pregunta que nos hacemos es, ¿hay algo en esta película que resulte realmente atractivo para alguien que busque algo más que fuegos artificiales? La respuesta es no, porque a su copia de guión se añade un sin fin de elementos que no son suficientes para dar al público un estímulo artístico medianamente decente.

Empezando por su reparto, encontramos a esa apuesta personal del director en un, hasta ahora, anodino Sam Worthington, acompañado de las desaprovechadas Zoe Saldana y Sigourney Weaver entre otros. El trabajo en fotografía no es malo, desde luego, pero a uno le queda la impresión de estar viendo una película de animación, y esto no es una buena señal. Si además tenemos una banda sonora que no pasa de correcta, nos encontramos ante uno de los mayores timos de la historia del cine. ¿Disfrutable? ¿Por qué no? Pero el disfrute no es el único elemento que se le debe pedir a una película, y mucho menos cuando su realizador ha cacareado insistentemente su supuesta genialidad.

En definitiva, 'Avatar', pese a resultar mínimamente entretenida, es, ante todo, predecible, floja y mucho menos de lo que su autor nos intentó vender, además de innecesariamente larga.

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