La lista de Schindler


Que a Steven Spielberg se le conozca anecdóticamente en Hollywood como el ‘rey Midas’ define los guarismos de su carrera. Proclive a un cine familiar, abierto al gran público, definido a veces despectivamente como ‘comercial’, el currículo del director norteamericano también incluye títulos más alejados del convencionalismo. Dirigió con maestría las asfixiantes ‘El diablo sobre ruedas’ y ‘Tiburón’, antes de embarcarse en las populares aventuras de Indiana Jones y sobrecoger al mundo con ‘E.T., el extraterrestre’. Como director estrella, dirigió la exitosa ‘Jurassic Park’, otro bombazo de taquilla.



En plena madurez, ‘La lista de Schindler’ le devolvió el protagonismo artístico e intelectual, gracias a un trabajo brillante en todos los aspectos. También arrasó en las salas, aunque en este caso Spielberg se desató con una obra maestra sobre el tan manido holocausto judío, un tema menos amable y familiar, más arriesgado y exigente. De origen judío, Spielberg trató la historia de Oskar Schindler, un personaje real que salvó miles de vidas, con gusto extremo, reflejando las virtudes y defectos de un héroe histórico. Para el papel, contó con la admirable interpretación de Liam Neeson, un actor con registros extraordinarios. Su antagonista en la historia, Ralph Fiennes, también desbordó de talento cada escena. La pareja mantiene la tensión de una historia formidable, rodada en blanco y negro con el fin de aportar más verismo y crudeza. La película obtuvo siete premios Oscar, aunque curiosamente ninguno de sus actores fue reconocido.

En el mejor trabajo de Spielberg hasta la fecha, el director hila la nostalgia musical con un guión realista, impactante, histórico Algo más de tres horas de montaje muestran sin censura los años de persecución judía, su reclusión y su exterminio. Schindler, un alemán con ambición empresarial, fue uno de los muchos que aprovecharon las circunstancias para enriquecerse en Cracovia. En el proceso, sin embargo, su implicación con los judíos crece, al mismo tiempo que estrecha lazos con algunos representantes de la élite nazi. Este contacto directo le descubre la naturaleza más oscura de la guerra y afecta a su humanidad. Cambian sus principios y sus objetivos. Afortunadamente, Spielberg no se empeña en edulcorar al protagonista. Schindler es un héroe, en cualquier caso. Sus logros disipan los defectos.

Una fábrica dirigida por su gerente judío (siempre genial Ben Kingsley) aparece como la tapadera perfecta para rescatar trabajadores destinados a campos de exterminio. Schindler dirige la trama, arriesgando todo en cada decisión políticamente incorrecta. Cada conversación entre Schindler (Neeson) y Amon Leopold (Fiennes) delata la emoción, la tensión y las diferencias del ser humano. ‘La lista de Schindler’ no puede ser feliz y agradable, pero desparrama emociones necesarias para el carpetazo histórico. “No puedo salvarlos a todos”, reconoce un desazonado Schindler durante la película. Su figura, gracias a Spielberg, es eterna para el gran público.

1 Comentarios

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  1. Candidato eliminado Escrito por Candidato eliminado el 23-03-2012 a las 14:21:31
    Completamente de acuerdo: película reveladora y cruda, y con muy buenas interpretaciones.